Mar de las Calmas, El Hierro

El lugar donde respirar es esencial para sentir la vida en el mar.

Disfrutar mientras conduces por la carretera principal HI-400 mientras ves los pinos arroparte por todos lados, sólo se disfruta cuando llegas hasta Taibique y comienzas a descender hacia la zona más sur de la isla de El Hierro.
Su ornamentada costa hace que las vistas de un océano Atlántico te seduzcan queriéndote dar un baño hasta la puesta de sol, quizás una experiencia muy atractiva si eres amante de las playas y las calas canarias.
Cuando llegamos al pequeño pero acogedor Puerto Deportivo de La Restinga nos esperaba David Pavón (un referente en las islas por su labor sostenible y su pasión por la pesca) y su compañero, dispuestos a enseñarnos las maravillas del Mar de las Calmas.
En el Muelle de La Restinga con David Pavón

No sabías del Mar de las Calmas…– En 1996 deciden declarar la zona del Mar de las Calmas como Reserva de la Biosfera para proteger la zona marina más rica de la isla de El Hierro.

– Cuenta con una fauna y flora subacuática de gran diversidad y muy bien conservada.

– Es el lugar preferido de los buceadores y se hace cada año un concurso de fotografía subacuática. (OPEN FOTOSUB)

– Existen también importantes poblaciones de cetáceos, entre los que se encuentran los zifios, uno de los mamíferos marinos más esquivos del mundo submarino.

 

– Sus aguas se caracterizan por las calmas continuadas, al estar la zona al abrigo de los vientos alisios.

– Los fondos son rocosos y abruptos con veriles, cuevas, túneles y bajones destacando el Bajón y la Punta de los Saltos.

Cuando zarpamos hacia la inmensidad de la zona afirmé mi sensación de que El Hierro debe ser “Reserva de la Biofera” en su plena superficie, pues se palpa en el ambiente la autenticidad de la prístina de los sentidos.
No podía imaginarme lo que se avecinaba, la serenidad se apoderó de mi cuando entramos en la zona llamada “Mar de las Calmas”, y entendí la filosofía de vida que me contaba David, vivida desde el mar desde muy niño.

Me hizo saber que en esta área se permite hacer una pesca selectiva que ayuda al equilibrio del ecosistema marino.
Y justo en ese momento, sentí que estaba rodeada de la vida más pura, entre naturaleza y con el sonido del viento… fue una sensación indescriptible. Conocerlo de la mano de David y en el barquito pesquero en el que fuimos, al más puro estilo herreñoo, ha sido una suerte tremenda, de esas experiencias que son inolvidables.
¿Por qué? Porque estaba rodeada de lo único que necesito en este mundo, del mar y del volcán.
Así que te animo a visitar la isla y hacer esta super excursión con buceo incluido si te gusta, en el siguiente enlace podrás descubrir todo.
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